El origen del día de la Madre: Julia Ward, Anna Reeves y Anna Jarvis

El día de la madre es tan antiguo como la invención de la primera madre hace ya un tiempo, cuando el primer simio se le ocurrió despertar a su retoño porque ya eran las dos de la tarde (cuando estaba claro que todavía no habían dado las once). 

El origen del día de la madre

Un puñao de años después -a lo mejor unas cuantas paletadas de años después- la humanidad decidió rendir homenaje a las sabias madres dedicándoles días festivos, a la diosa griega Rea, madre de Démeter, Hera, Hades, Hestia, Poseidón y Zeus. Otro puñao de años más tarde, sobre el Siglo XVII, en España se celebraba el día de la madre el 8 de diciembre -el día de la Inmaculada Concepción- hasta que en el siglo XX (1965), se decidieron separar conceptos y festividades -la Virgen y la maternidad- trasladando el día de la madre al primer domingo de mayo.

¿Y por qué se hizo esta separación de fiestas? Pues, porque según internet -fuente oficial de información y polémicas-, hubo una señora abolicionista (que estaba en contra de la esclavitud en la guerra de secesión 1861-1865 EEUU), Julia Ward Howe que se dedicó a dar caña a la sociedad luchando por los derechos de las mujeres y la reforma educativa -en 1893 llegó a proclamar un discurso titulado “¿Qué es la religión?” en el que aseveraba que cualquier religión que sacrifica a las mujeres a la brutalidad de los hombres, no es religión– e intentó instaurar el “Día de las Madres para promover la paz“. No logró este objetivo pero, además de ser escritora, logró ser la primera mujer en ser miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.

Años más tarde, Anna Reeves Jarvis, quien fundó en 1850 los Clubes de trabajo del Día de la Madre para enseñar a las mujeres de cuidado y sanidad infantil. Tras la guerra de secesión, en 1868 Anna Reeves junto con otras mujeres, organizaron “un día de la amistad de madres” para promover la reconciliación entre soldados de la Unión y la Confederación.

En 1908, tras su fallecimiento, su hija Anna Jarvis, comenzó a organizar eventos de “El Día de la Madre”, para homenajear el trabajo en particular de su madre y la dedicación y sacrificio de las madres hacia sus hijos. Así Anna Jarvis comenzó a escribir a políticos influyentes para tratar de oficializar “El día de la madre” y fue en 1914, cuando la fiesta ya se celebraba en varios pueblos y estado estadounidenses, cuando el presidente Woodrow Wilson firmó para que la fiesta se hiciera siempre el segundo domingo del mes de mayo.

Concebido el día como una ocasión íntima para honrar a nuestra querida madre, en seguida se convirtió en otra buena ocasión para gastar pastuza, por lo que Anna Jarvis comenzó a luchar contra la idea materialista que había adquirido la celebración… Así en los años 40 presionó al gobierno para que retiraran la festividad del calendario y llegó a atacar a la primera dama Eleanor Roosvelt por utilizar el día para recaudar fondos para obras de caridad.

Anna Jarvis murió en un sanatorio mental en 1948, sola (no tuvo hijos) y arruinada -se gastó gran parte de su herencia en litigios para proteger la esencia del espíritu del su “Día de la Madre”. Obviamente no consiguió que a día de hoy, a parte de los primigenios regalos tradicionales como tarjetas, dulces y flores sobre los que se posicionó en contra, se regalen iPhones y iPads. Es más, “El día de la madre” es una de las fechas más en la que más dinero se gasta, por lo que la pobre Anna se estará removiendo en su tumbaY ahora… ¡A comprar un iPhone a tu madre!